Iglesia y Hospital de la Caridad

En el barrio de El Arenal, en Sevilla, en la zona del casco histórico de la ciudad se encuentra la Calle Temprado y en ella el Hospital e Iglesia de la Santa Caridad, regentados y administrados por la Hermandad del mismo nombre.

Esta Hermandad parece que se funda en el año 1456 cuando a la muerte de D. Pedro Martínez de la Caridad, éste dona una importante cantidad de dinero para su propia sepultura y para que los miembros de la recién fundada Hermandad puedan dar sepultura a los ahogados que aparecían en el río Guadalquivir, a los muertos en las epidemias de peste que sufrió la ciudad entre los siglos XVI y XVII o a los ajusticiados por la Justicia y cuyos cuerpos de todos ellos no eran reclamados por nadie.

Historia del Hospital de la Caridad

En el párrafo anterior hemos dicho que "parece que se funda". Ello lo hemos comentado de esta forma porque no es hasta el año 1565 cuando se tiene constancia de un primer documento escrito donde se habla de la "Humilde y Real Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo", lo que no quiere decir en absoluto que esa sea la fecha de su fundación.

Solo informamos de que esa es la fecha del primer documento escrito que se conserva sobre la existencia de la Hermandad.

La Hermandad no disponía de los fondos necesarios para ampliar su labor a más actividades caritativas, hasta que el día 10 de Diciembre de 1662 ingresa en la Hermandad la figura de Miguel Mañara Vicentelo de Leca, figura clave no solo en el desarrollo de la Santa Hermandad sino también en el de la Sevilla del siglo XVII, persona de la que hablaremos a continuación.

Miguel Mañara consigue que se cedan a la Hermandad cinco naves de las Reales Atarazanas que había mandado construir en 1254 el Rey Alfonso Xº "El Sabio" y que estaban situadas extramuros de la ciudad destinadas a la construcción de galeras para la marina de Castilla y León.

Se construyeron en esa zona porque estaban a una altura de 1 metro sobre el nivel del agua y ello facilitaba el arrastre de los barcos al cercano río Guadalquivir.

Conmemoración visita Isabel IIª del Hospital de la Caridad
Conmemoración visita Isabel IIª

Gracias a los terrenos que le cedieron, Miguel Mañara construye no sólo la maravillosa Iglesia de la Santa Caridad, sino que también le permite la construcción del Hospital en el que podían atender a enfermos sin recursos.

Asimismo, pudo construir un hospicio para los mendigos que abundaban en las calles de la ciudad y que no tenían donde dormir salvo la propia calle.

En este hospicio podían dormir por la noche, al abrigo de sus instalaciones.

Hay que tener en cuenta que en el siglo XVII el esplendor de Sevilla empezó a decaer por las inundaciones y epidemias que sufrió la ciudad en aquella época, lo que provocó un incremento de necesitados en las calles de la ciudad.

Como se puede ver, gracias a estas ampliaciones la labor caritativa de la Hermandad se incrementó sensiblemente con estas nuevas instalaciones las cuales les permitieron realizar nuevas actividades que han perdurado en el tiempo llegando hasta nuestros días.

Por último comentar que las mujeres, según las reglas vigentes, no pueden formar parte de la Hermandad, salvo una: La Reina Isabel IIª que visitó el Hospital de la Santa Caridad el 19 de Septiembre de 1862, aceptando el cargo de Hermana Mayor Perpetua, como se recoge en una lápida conmemorativa que se puede observar en el transcurso de la visita.

Miguel Mañara Vicentelo de Leca

Como ya he comentado en el apartado anterior, Miguel Mañara Vicentelo de Leca es figura importantísima y se diría que capital en la Sevilla del siglo XVII.

Nace en Sevilla el 3 de Marzo del año 1627 y murió, también en Sevilla, el 9 de Mayo de 1679 a la edad de 52 años.

Sus padres (D. Tomás Mañara Leca y Dña. Jerónima Vicentelo) pertenecían a familias oriundas de Córcega, familias ambas de posición elevada.

De hecho D. Tomás pertenecía a la aristocracia de Córcega aunque su familia había venido a menos. No obstante, D. Tomás reflotó su economía familiar y su posición personal a través de beneficiosos negocios que efectuó con el tránsito de mercancías a América.

Los padres de Miguel Mañara se casaron en la sevillana iglesia de San Bartolomé y compraron una casa palacio que hoy aún existe en la Calle Levíes (Nº 27), casa palacio en la que nace Miguel Mañara, como ya hemos dicho, el 3 de Marzo de 1627.

En la actualidad el edificio que fue casa de la familia Mañara está ocupado por la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía. En la fachada hay una placa donde se recuerda el nacimiento de Miguel Mañara en dicho edificio y en la que se puede leer:

"EL MIÉRCOLES 3 DE MARZO DE 1627 NACIÓ EN ESTA CASA
EL VENERABLE SIERVO DE DIOS
DON MIGUEL MAÑARA VICENTELO DE LECA
CABALLERO DEL HÁBITO DE CALATRAVA
FUNDADOR INSIGNE DEL HOSPICIO Y HOSPITAL DE LA SANTA CARIDAD
EL QUE ABANDONÓ ESTA SUNTUOSA MORADA PARA VIVIR EN LA DE
SUS AMOS Y SEÑORES LOS POBRES
ENTRE LOS QUE MURIÓ CON FAMA DE SANTIDAD
EL DÍA MARTES 9 DE MAYO DEL AÑO DEL SEÑOR DE 1679".

Placa de la Calle Levíes

Tomás Mañara recibió desde pequeño la educación que correspondía a un niño de familia acaudalada, ya que su padre ejercía diversos cargos, todos ellos de importancia, en la vida de la Sevilla del siglo XVII. La posición de D. Tomás era tan elevada que consigue para su hijo Miguel que con tan solo 8 años sea admitido en la Orden de Calatrava, aunque no se realizara el nombramiento oficial hasta que no cumplió los 10 años.

Miguel Mañara contó con preceptores particulares en su domicilio, por lo que no cursó estudios en colegios. También tuvo mucho contacto con el clero, especialmente con miembros de la Compañía de Jesús, los jesuitas.

Cuando contaba con 13 años de edad fallecen sus dos hermanos mayores varones, por lo que Miguel Mañara se convierte en la persona que ostenta el mayorazgo en la familia, lo que le hacía heredero y administrador del patrimonio familiar (Eran 10 hermanos y Miguel era el 9º).

Se casa por poderes cuando tenía 21 años en Agosto de 1648 con una mujer de familia noble de Granada, Doña Jerónima Mª Antonia Carrillo de Mendoza y Castrillo la cual fallece sin dejar descendencia en 1661.

Mientras estuvo casado, Miguel Mañara fué ocupando cargos cada vez de mayor relevancia en Sevilla.

Así, perteneció a la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Soledad de San Lorenzo, fue uno de los Alcaldes Mayores que tenía Sevilla en aquella época, Diputado de varios gremios de la ciudad y representaba a la ciudad en importantes actos o acontecimientos en la Corte del Rey Felipe IVº en Madrid.

De hecho hay constancia de que en el año 1658 era caballero veinticuatro de la ciudad de Sevilla (En otro artículo de este mismo blog titulado "Historias y leyendas del barrio de Santa Cruz", ya hablamos de los "caballero veinticuatro" de la ciudad de Sevilla, cuando comentamos la historia del "Barrabás sevillano").

Es reconocido que hasta la muerte de su esposa, Miguel Mañara vivió de forma licenciosa, aventurera y bastante disipada. Hay escritores que creen que la vida que llevó Mañara en dicha época inspiró a Zorrilla para construir la figura de D. Juan Tenorio. De hecho, el mismo Miguel Mañara escribió:

Yo, don Miguel Mañara, ceniza y polvo, pecador desdichado, pues lo más de mis logrados días ofendí a la Majestad altísima de Dios, mi Padre, cuya criatura y esclavo vil me confieso. Servía a Babilonia y al demonio, su príncipe, con mil abominaciones, soberbias, adulterios, juramentos, escándalos y latrocinios; cuyos pecados y maldades no tienen número y sólo la gran sabiduría de Dios puede numerarlos, y su infinita paciencia sufrirlos, y su infinita misericordia perdonarlos.
Y yo que escribo esto (con dolor de mi corazón y lágrimas en mis ojos confieso), más de treinta años dejé el monte santo de Jesucristo y serví loco y ciego a Babilonia y su vicios. Bebí el sucio cáliz de sus deleites e ingrato a mi señor a su enemiga, no hartándome de beber en los sucios charcos de sus abominaciones.

Incluso se publicaron unos versos en los que se decía:

Y era tan grande el renombre

que tenía el buen Mañara

que escándalo no se hallara

que no llevare su nombre

No obstante, a la muerte de su esposa se produce un cambio radical en sus hábitos pasando a un estado de profunda reflexión personal. De hecho, incluso se plantea tomar los hábitos religiosos.

Se retira durante cinco meses a un Monasterio desierto de los Carmelitas Descalzos (Monasterio desierto era aquel que estaba destinado en exclusividad a la meditación profunda y personal).

Tras esos cinco meses, vuelve a Sevilla y entra en un período de profundo desasosiego pasando por una época en la que buscaba su camino y no conseguía nada que le encaminara a seguir una vía determinada en su vida.

El decir popular achacaba una leyenda que ayudó a provocar el estado de arrepentimiento en Mañara y según la cual un día que Miguel Mañara volvía a su casa, fue llamado por una mujer de gran belleza cubierta con una capa a la que solo veía la cara.

Atraído por su belleza se acercó a ella y en ese momento ella abrió su capa mostrando al caballero un esqueleto donde debería haber estado el cuerpo. Este suceso fue recogido por la Hermandad y cuando se visita el Hospital de la Caridad, en la Sala de Cabildos, se puede ver un cuadro titulado "La muerte y el caballero" pintado por Jorge Camprobín en 1650 donde se recoge esta escena.

Cuadro "La muerte y el caballero"
Cuadro "La muerte y el caballero"

También hay un escrito del arcediano de Écija, en el que describe:

"Con motivo de salir Mañara de una casa donde era correspondido, a deshora de la noche, encontró el dicho Venerable Siervo de Dios en la calle un entierro y haciéndosele novedad de que le hubiere en en aquella hora preguntó dicho Venerable a uno de los que iban con él quien era el difunto y le respondió que Don Miguel de Mañara de lo que resultó darle un accidente tal que recuperado se fué a su casa y entabló una vida ejemplar".

Incluso hay un tercer suceso, que pudo favorecer su cambio, reconocido por la propia Hermandad y que se puede observar cuando se visita el Hospital. Una vez llegados al último patio del edificio, donde hay una columna con un busto de Miguel Mañara, en la pared del lugar donde estaban los aposentos personales de Mañara, hay un azulejo en el que se puede leer:

CALLE DEL ATAÚD

A UNA DE SUS CASAS CITARON AL

VENERABLE MAÑARA CON EL PROPÓSITO DE MATARLE

LIBRÁNDOLE DE ESTE PELIGRO Nª SEÑOR

DE MANERA TAN SINGULAR, QUE, BIEN PUEDE

ASEGURARSE QUE DESDE ENTONCES SE MANIFESTÓ

SU DIVINA VOLUNTAD DE CONSERVAR TAN PRECIOSA

VIDA PARA LAS SANTAS Y EJEMPLARES OBRAS QUE

MÁS TARDE REALIZÓ CON EDIFICACIÓN DE TODOS.

Azulejo en el patio final de la visita

Se aludía a una milagrosa intervención divina que le salvó de una emboscada que querían hacer a Mañara para asesinarle en la Calle del Ataúd de Sevilla, calle así llamada por su estrechez similar a la de un ataúd. Esta calle no existe en el día de hoy y estaba situada al lado de la actual Calle Vida, en el Barrio de Santa Cruz.

El primer biógrafo de Miguel Mañara, el padre Juan de Cárdenas, relata que cuando paseaba a caballo por el Río Guadalquivir en 1662 tuvo un encuentro con el que en ese momento era el Hermano Mayor de la Hermandad de la Santa Caridad, Don Diego de Mirafuentes, persona con la que estuvo charlando y parece ser que esa conversación fué la que llevó a Miguel Mañara a ingresar en la Hermandad ese mismo año, pese a que contó con la oposición de algunos miembros de la misma dada la conocida vida disoluta de Mañara en la Sevilla de la época.

Desde su ingreso en la Hermandad comprobó con sus propios ojos una realidad que no conocía debido a la vida que había llevado hasta ese momento, la realidad de los pobres que llenaban las calles de la ciudad, de las personas que morían sin auxilio en las epidemias que sufría Sevilla y la tristeza por los ahogados y los ajusticiados cuyos cuerpos nadie reclamaba

Un año más tarde, concretamente el día 27 de Diciembre de 1663, Miguel Mañara fue elegido Hermano Mayor de la Hermandad de la Santa Caridad. A partir de ese momento y gracias a la aportación de la fortuna personal del mismo Mañara para servir a sus "verdaderos Señores, los pobres", la Hermandad amplía notablemente la características de sus acciones caritativas.

Se consiguen los terrenos ocupados por una parte de las Reales Atarazanas, se construye la Iglesia, el hospicio donde podían dormir quienes lo hacían en la calle y el Hospital (Junio de 1674 con 24 camas que, al poco, se ampliaron a 50) para aquellos que lo necesitaban y se contratan a cuatro hombres que con sillas de mano recogían por la ciudad a las personas abandonadas.

También las relaciones que tenía Mañara favorece el ingreso en la Hermandad de figuras señeras de la sociedad sevillana de la época tales como Justino de Neve (Fundador del Hospital de los Venerables Sacerdotes), los pintores Bartolomé Esteban Murillo y Juan Valdés Leal o el escultor Pedro Roldán,

Incluso creó la figura de los Hermanos de la Penitencia que eran personas dedicadas al 100% al cuidado de los pobres y para pertenecer a estos Hermanos no era necesario ser miembro de la Hermandad, sino que personas externas a la misma eran admitidas para desempeñar esta labor.

Dentro de su labor como Hermano Mayor estableció la igualdad entre todos los Hermanos, independientemente de su posición social. También la abrió a personas que quisieran colaborar de forma altruista con las labores de la Hermandad, independientemente de posición o profesión.

Mañara puso su propia fortuna personal al servicio de los pobres y publicó en 1671 su extraordinario "Discurso de la Verdad" (Libro que estaba dedicado a "LA ALTA IMPERIAL MAGESTAD DE DIOS" y citamos textual) en el que a través de profundas reflexiones personales habla sobre la banalidad de los bienes y placeres terrenales ya que la muerte es el final, no nos llevamos nada de lo que hemos amasado en la vida al otro mundo y hay que morir en total gracia de Dios. El "Discurso de la Verdad", además, inspiró la creación de numerosas Hermandades en Andalucía que tomaron el modelo de la Hermandad sevillana.

Estos dos hechos hicieron que la aristocracia sevillana siguiera el ejemplo de Miguel Mañara y las donaciones y limosnas empezaran a llegar en abundancia a la Hermandad, por lo que pudo seguir con la admirable labor que ha llegado hasta nuestros días.

Como ya hemos dicho, Miguel Mañara muere el día 9 de Mayo de 1679 dejando escrito que fuera enterrado envuelto en un manto con la cabeza descubierta, un Cristo a la cabeza, solo dos luces y que su cuerpo fuera llevado por los pobres con 12 clérigos acompañándolo.

Fué enterrado a la entrada de la iglesia de la Santa Caridad. Hablaremos de ello más adelante cuando describamos la Iglesia, así como del texto que dejó escrito se pusiera en la lápida, sobre su cuerpo.

A su muerte, su figura fue muy venerada no solo por los miembros de la Hermandad sino también por los sevillanos. En la actualidad su figura está en proceso de beatificación.

Visita al Hospital de la Caridad

Hay que dejar claro que tanto en la visita al Hospital como a la Iglesia todo está orientado a inspirar en el visitante el sentimiento de la Caridad, virtud que Mañara pone por delante de la Fé y de la Esperanza.

Todo, tanto en el Hospital como en la Iglesia está orientado a ello y ya iremos indicándolo cuando avancemos en la descripción.

Así, cuando se entra en el Hospital nos encontramos con un patio en el que hay dos fuentes con dos estatuas de mármol y que representan a la Caridad y a la Fé. Pero la que se encuentra el visitante al entrar es la Caridad que está en la fuente de frente a la puerta de entrada. Estas fuentes se colocaron en el patio en el año de 1682 procedentes de Génova, tres años después de la muerte de Miguel Mañara.

El patio está formado por columnas del tipo toscano y que se encuentran rematadas por arcos de medio punto. En el centro del patio hay una especie de división ya que las columnas forman una especie de corredor que separa entre sí los espacios donde están las dos fuentes.

Patio con las dos fuentes y corredor de separación. En primer término la fuente de la Fé
Patio con las dos fuentes y corredor de separación. En primer término la fuente de la Fé
Fuente de la Caridad
Fuente de la Caridad

En este patio de entrada podemos ver también seis cuadros de azulejos genoveses en colores azul y blanco que fueron traidos a Sevilla desde un Convento de Jerez de la Frontera que fué derruido en 1700, ya con Mañara fallecido.

Representan escenas del Antiguo Testamento.

Detrás de la foto de la fuente de la Caridad se pueden ver dos de ellos, concretamente "La Resurrección" (A la derecha) y "El sacrificio de Isaac" (A la izquierda).

El resto de azulejos representan: "Moisés y la serpiente de bronce", unido en el mismo cuadro a "Jonás y la ballena", "Sansón matando filisteos con una quijada de asno", "Cristo ayudado por el cireneo" y "La crucifixión",

Azulejo de "Moisés y la serpiente de bronce" unido al de "Jonás y la ballena"
Azulejo de "Moisés y la serpiente de bronce" unido al de "Jonás y la ballena"

Otros detalles que hay que ver en este patio son:

1) Una placa de mármol en la que se puede leer como se conseguían indulgencias en el siglo XVII.

Indulgencias
Indulgencias

Es curioso leer que si hacías dentro del Hospital alguna de las actividades que se relacionan se obtendrían 1.740 días de indulgencias.

2) También podemos ver otra placa en la que se recoge uno de los pasajes del "Discurso de la Verdad", en el que se termina diciendo que "EL MORIR ES UNA DULCE VIDA"

 (Texto del Discurso de la Verdad
Texto del Discurso de la Verdad

En un lateral del patio se encuentra la Sala de Cabildos de la Hermandad, lugar donde aún hoy en día se siguen reuniendo los Hermanos al igual que en el siglo XVII.

En dicha Sala se pueden contemplar un cuadro de Herrera "El Viejo", un lienzo de Zurbarán y la Cruz de los Ajusticiados que los Hermanos daban a besar a los ajusticiados previa la aplicación de la pena capital. Curiosamente, la última vez que se utilizó fue en 1959 cuando en Sevilla se produjo el famoso crimen de las estanqueras.

También en esta Sala de Cabildos podemos contemplar un magnífico cuadro pintado por Juan Valdés Leal en 1681 (Dos años después del fallecimiento de Miguel Mañara) por encargo de la Santa Hermandad,

Este cuadro se titula "Retrato de Miguel Mañara leyendo La Regla de la Santa Caridad". En dicho cuadro se puede ver a Miguel Mañara con una capa con el escudo de la Orden de Calatrava a la que pertenecía, invitando a los Hermanos a seguir las Reglas de la Santa Hermandad, sentado en una mesa que hoy aún se conserva, mientras un niño enfermero pide silencio.

Sobre la mesa se puede ver el emblema de la Santa hermandad: Una cruz bajo la que hay un corazón en llamas.

Cuadro de la Sala de Cabildos
Cuadro de la Sala de Cabildos

Por fin y continuando el recorrido, cuando se sale de la Sala de Cabildos hacia la izquierda se pasa bajo uno de los arcos de las Reales Atarazanas que se conservan de cuando se construyó el Hospital y la Iglesia, tal y como se recuerda en una placa de cerámica que hay en la pared.

Arco de las Reales Atarazanas
Arco de las Reales Atarazanas
Cerámica recordatoria
Cerámica recordatoria
Dependencias de Miguel Mañara
Dependencias de Miguel Mañara

Una vez traspasado este arco nos encontramos en el último espacio visitable del Hospital, que es un patio donde se puede ver la parte exterior de las dependencias privadas de Miguel Mañara en las que trabajó hasta el día de su muerte y en las cuales mandó que se construyera una escalera y un pasaje que le daban acceso directo a la Iglesia.

En esta fachada está el azulejo que hemos mencionado en la biografía de Miguel Mañara relativo a la Calle Ataúd.

Cerámica informativa
Cerámica informativa
Placa sobre los rosales
Placa sobre los rosales

En el centro de este espacio se puede ver una columna de mármol sobre la cual hay un busto de Miguel Mañara que se colocó en el año 1920.

Esta columna está rodeada de ocho macetones de cerámica donde están plantados unos rosales que según cuenta la tradición fueron plantados personalmente por Miguel Mañara y que no se han secado nunca, dando floración todos los años desde el momento en el que Mañara los plantó.

La tradición popular achaca propiedades milagrosas a los pétalos de las rosas, cuando éstas florecen.

Iglesia de la Santa Caridad

Fachada Exterior

La iglesia fue construida a un nivel más alto del Hospicio o del Hospital, para intentar evitar el daño que provocaban en las instalaciones las frecuentes inundaciones que sufría la ciudad desde el río Guadalquivir, muy próximo a las mismas.

Se construye sobre una iglesia existente anteriormente en este mismo lugar y que era una iglesia dedicada a San Jorge también usada por parte de la Santa Hermandad.

La construcción se inicia en 1644, se termina en 1670 y se inaugura en 1674, aunque su proceso de exorno y ornamentación interna no se terminaron por completo hasta 1685, después de la muerte de Miguel Mañara.

Fachada exterior
Fachada exterior

Como se puede ver en la foto de la fachada, ésta se compone de tres cuerpos.

En el cuerpo inferior podemos ver la puerta de entrada a la iglesia con las estatuas de dos Reyes santos a ambos lados de la misma. Se trata de Fernando IIIº "El Santo" conquistador de Sevilla y San Luis, Rey de Francia. estos dos Reyes eran primos hermanos ya que compartían los abuelos maternos.

En el cuerpo central se puede ver en su centro un balcón que a través de la puerta que vemos detrás en la foto se accede a la trasera del coro de la iglesia.

A sus lados podemos ver unos magníficos azulejos en los que se representa a San Jorge matando al dragón (Símbolo del pecado) y a Santiago Matamoros en la batalla de Clavijo.

Por fin, en el tercer cuerpo nos encontramos con otros tres azulejos en los que se representan las tres virtudes teologales, Fe (Con los ojos vendados y la Santa Cruz), Esperanza (Con el símbolo del ancla) y Caridad (Rodeada de ángeles).

Tenemos que citar un detalle muy curioso que se repite en el retablo mayor del interior de la iglesia y es que en todas las representaciones de estas tres virtudes se representan siempre con la Fe en el centro flanqueada por la Caridad y la Esperanza.

La Caridad ocupa la escena central realzando su importancia para la Hermandad.

INTERIOR DE LA IGLESIA:

Consta de una sola nave y es una de las más extraordinarias obras que se pueden ver en Sevilla representativas del estilo barroco.

Lápida de Miguel Mañara
Lápida de Miguel Mañara

Todo en ella fue pensado por Miguel Mañara para inspirar en el visitante el sentimiento de la Caridad. Desde la entrada a la Iglesia hasta que se sale de ella, todo en su interior está dispuesto para ello y lo iremos viendo conforme vayamos avanzando por ella.

Solo al pisar el interior de la iglesia, al franquear la puerta de entrada que hemos visto en la foto de la fachada ya empezamos a ver estas consideraciones. En el suelo de la entrada se puede contemplar la lápida bajo la que por deseo expreso de Miguel Mañara, éste fue enterrado.

En ella, Mañara solicitó que se le enterrara (Citamos textual) "PARA QUE TODOS LO PISARAN POR CONSIDERAR SU SUCIO CUERPO INDIGNO DE ESTAR DENTRO DEL TEMPLO DE DIOS".

No obstante, a los siete meses de su entierro el cuerpo (Incorrupto, cuentan) fue trasladado a una nueva ubicación situada bajo el Altar Mayor, donde hay una pequeña capilla con un altar en el que Mañara fue enterrado, ya de forma definitiva y a la que se accede por una escalera sobre la que hay un retrato de Miguel Mañara con la leyenda:

Vble. Miguel Mañara

Creo, Amo, Espero

A continuación ya entramos en la Iglesia propiamente dicha y lo primero que nos encontramos a derecha e izquierda son dos cuadros del pintor sevillano Juan Valdés Leal que son conocidos como "Las Postrimerias".

Éstos dos cuadros son "In icto oculis" ("En un abrir y cerrar de ojos") y "Finis gloriae mundi" ("El fín de las glorias del mundo").

In icto oculis
In icto oculis
Finis gloriae mundi
Finis gloriae mundi

En ambos cuadros se habla de la banalidad de los bienes materiales, de que la muerte es el final y de que ocurre cuando menos nos lo podemos esperar no sirviendo para nada los bienes materiales o los títulos que se ostenten.

Hay autores que sostienen que el caballero que aparece enterrado abajo a la derecha en el cuadro "Finis gloriae mundi" es el mismo Mañara que solicitó a Valdés Leal ser pintado ahí (De hecho la figura aparece con la capa de Caballero de la Orden de Calatrava a la que pertenecía Miguel Mañara).

Si empezamos a avanzar por el interior de la iglesia nos encontramos a derecha y a izquierda con cuatro cuadros, dos a cada lado, tres de los cuales son copia de los originales que pintó para la iglesia Bartolomé Esteban Murillo, originales que fueron robados por los franceses cuando ocuparon Sevilla en el año de 1810.

Se cuenta que el Mariscal Soult, que estaba al frente de la ocupación francesa, traía una lista de obras de arte que había en Sevilla con objeto de llevarlas a Francia. Estos cuatro cuadros parece ser que fueron llevados directamente al castillo del propio Soult.

Los cuatro cuadros inspiraban, como todo en esta iglesia, el sentimiento de la Caridad en sus temas.

Concretamente representaban:

  • "Abraham recibiendo a los tres ángeles" (El original está en la National Gallery de Ottawa, en Canadá),
  • "San Pedro liberado por el ángel" (Original en el museo del Hermitage de San Petersburgo, en rusia),
  • "La curación del paralítico en la piscina de Bethesda" (Original en la National Gallery de Londres) y
  • "El regreso del hijo pródigo" (Original en la National Gallery of Art, de Washington)

Imposible no mencionar como de contemplación obligada la extraordinaria talla del escultor Pedro Roldán del "Cristo de la Caridad" que se venera en esta Iglesia y que podemos ver en una hornacina en la pared lateral derecha.

Se trata de un bellísimo Ecce Homo de extraordinario dramatismo y expresividad que incita claramente a practicar la Caridad hacia el prójimo.

Ecce Homo" de Pedro Roldán
"Ecce Homo" de Pedro Roldán

Desde el año 2015 la Hermandad de la Santa Caridad coloca esta figura en besapiés todos los Viernes de Dolores. Es un excelente momento para ver esta increíble talla desde todos los ángulos.

En la parte izquierda de la iglesia nos encontramos con otra de las maravillosas obras de arte que hay en esta iglesia, que es el púlpito desde el que el sacerdote predicaba a los asistentes a la Santa Misa.

Este púlpito tiene en la parte superior, pegada a la pared (Queda a la espalda del sacerdote mientras predicaba) lo que en su momento era la tapa de mármol de la mesa personal del propio Miguel Mañara en la que se puede leer la inscripción latina "LOCUS VERITATIS" ("El lugar de la verdad").

También hay que hablar del pié del púlpito ya que Mañara, debajo del mismo mandó que se colocara una figura grotesca deformada, con piés de rapaz, con la parte inferior del cuerpo en forma de serpiente y una cara deformada.

Representaba el pecado siendo derrotado por el cristianismo, quedando condenado a soportar sobre su espalda el peso de la Fe que se predicaba sobre él.

Esta figura era conocida en Sevilla como "la bicha" y servía a las madres para asustar a los niños cuando se portaban mal o no obedecían (Si te portas mal, vendrá la bicha por ti).

Pie del púlpito: "La Bicha"
Pie del púlpito: "La Bicha"

Por fin nos encontramos de frente al increíble Altar Mayor de la iglesia, gloria del barroco sevillano plasmado en un increíble retablo diseñado por Bernardo Simón de Pineda entre 1670 y 1674, en madera de roble, cedro y pino, en cuya construcción y resultado definitivo colaboraron el escultor Pedro Roldán y el pintor Juan Valdés Leal.

El resultado es una verdadera maravilla para todas aquellas personas a las que les guste el arte religioso o simplemente el arte.

Foto del retablo
Foto del retablo

Como se puede ver en la foto está articulado en tres calles separadas entre sí por columnas salomónicas, aunque las columnas que están en la parte de atrás son falsas columnas ya que Bernardo Simón de Pineda solo las esculpió hasta la mitad dando una falsa impresión de que el resto de la columna completa está dentro de la pared.

En las dos calles laterales podemos ver sendas estatuas de San Roque (Con su símbolo de una pértiga) y San Jorge (Con su símbolo de una lanza). Bernardo Simón sacó hacia fuera de la fachada del retablo las peanas circulares sobre las que están situadas estas estatuas con objeto de romper la verticalidad del retablo.

En la calle central está el extraordinario conjunto del "Entierro de Cristo" tallado por Pedro Roldán y pintado por Juan Valdés Leal.

Este conjunto se articula en tres niveles de profundidad: En el primer nivel están San Juan, José de Arimatea y Nicodemo que transportan el cuerpo muerto de Jesucristo y que recuerdan al visitante los preceptos de la Hermandad que estipulaban que los cuerpos debían ser transportados por dos Hermanos (Representados por José de Arimatea y Nicodemo) que lo presentaban al hermano mayor de la Hermandad (Representado por San Juan).

En el segundo nivel está la Virgen María y las Santas mujeres.

En el tercer nivel, detrás y a la derecha hay dos figuras portando una losa negra destinada a tapar la puerta del sepulcro, pero que a la vez recuerdan al visitante el fin de la Hermandad de la Santa Caridad de dar cristiana sepultura a quien no tenía medios y su cuerpo no era reclamado por nadie.

Detrás, a la izquierda, se puede ver el Gólgota con las tres cruces del martirio, vacía la de Jesucristo y con los dos ladrones aún crucificados.

Todo el conjunto está rematado por un baldaquino que cubre todo el conjunto.

Rematando todo el retablo, en la parte superior del mismo, volvemos a ver las figuras de tres mujeres representando a las tres virtudes teologales, Mirando de frente el retablo, a la izquierda está la Fé (Con sus ojos vendados y la Cruz del martirio de Jesucristo), a la derecha está la Esperanza (Con el ancla de su símbolo) y en el centro está la Caridad (Con su símbolo de los ángeles que la acompañan), por lo que al igual que los azulejos de la fachada principal están situadas en un orden distinto del que normalmente se representan, ya que la Caridad vuelve a estar situada en el centro, en lugar de la Fé como se representan normalmente. Sobre esta figura de la Caridad está el nombre de Cristo escrito en hebreo.

Cuando hemos comentado que el cuerpo de Miguel Mañara fue trasladado del atrio de la iglesia a la capilla situada bajo el altar Mayor, hemos dicho que en la escalera de bajada hay una leyenda "Vble, Miguel Mañara. Creo, Amo. Espero". Estas mismas tres palabras están situadas bajo las tres figuras de las virtudes teologales, "Creo" bajo la Fe, "Espero" bajo la Esperanza y "Amo" bajo la Caridad.

Como se puede ver en todas las descripciones que estamos haciendo, la Caridad aparece por todos lados cumpliendo la idea que Miguel Mañara tenía para inspirar dicho sentimiento en todo el que visitase la iglesia.

Pues bien, cuando nos marchamos esta idea sigue estando presente, ya que al marchar de la iglesia en dirección a la puerta de salida, sobre dicha puerta podemos ver el coro en cuya pared de fondo se ve otro cuadro de Juan Valdés Leal destinado a inspirar en el visitante que abandona la iglesia un último recordatorio de la Caridad.

Se representa la historia del emperador bizantino Heraclio que recuperó en el año 628 la Vera Cruz de Cristo que había sido robada por los persas en el año 614 cuando saquearon Jerusalén.

Cuenta la historia que cuando Heraclio llegó a Jerusalén a devolver la Vera Cruz lo hizo con toda pompa y boato de lujo, así como un abundante y rico séquito. Cuenta la historia que al ir a entrar en Jerusalén las puertas se cerraron ante el emperador, puertas que solo se abrieron milagrosamente cuando el emperador se vistió con un hábito de penitente y montó en un borrico, abandonando todo tipo de lujo, al igual de como entró en la ciudad en su día Jesucristo.

Coro y cuadro de Valdés Leal

Esta iglesia es un verdadero museo de cuadros de Murillo, ya que de éste pintor se pueden admirar los siguientes cuadros originales (Como ya hemos dicho más arriba, hay cuatro que son copias de los originales y ya hemos indicado en qué museos se encuentran):

.- "San Juan de Dios salvando un enfermo de un incendio".

.- "La anunciación".

.- "Moisés haciendo brotar agua en el desierto".

.- "El Niño Jesús".

.- "Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos".

.- "La multiplicación de los panes y los peces".

.- "San Juan Bautista niño".

Frente a la puerta de entrada del Hospital, al otro lado de la calle, se encuentra un jardín abierto al público y que en su día fue un espacio que el Ayuntamiento de Sevilla cedió a la Hermandad de la Santa Caridad a finales del siglo XIX, aunque no se abrieron al público hasta el año 1902.

En él podemos admirar una escultura de Miguel Mañara llevando en brazos a un enfermo, obra póstuma del gran escultor sevillano Antonio Susillo, colocada sobre una base de piedra con una placa en homenaje a Miguel Mañara.

Estatua de Miguel Mañara

Por fin y para terminar incluimos una poesía de un sevillano aficionado a la poesía (Manuel Antequera Calasanz) y que la escribió para expresar a través de sus versos el sentimiento de la Caridad:

"La Caridad es un sentimiento que Dios nos da / utilizarla con los necesitados es una prioridad / abrid los corazones con todo cariño y así mejor se recibirá / seremos más felices pudiendo remediar los problemas de los humanos que la necesitan ya / amor, desprendimiento, sentimientos, que bonito sería todo / si pudiéramos mejorar las carencias de muchos en esta sociedad / despertad vuestras mentes y practicad el cariño que necesita la Caridad / amaos los unos a los otros y veréis qué felicidad".

Horario de Visitas

  • Lunes a viernes : 10:30–14:00, 15:00–18:30 horas
  • Sábados y Domingo : 14:00–18:30 horas
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Ubicación

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  1. Antonio Martinez dice:

    Un nuevo artículo de este amante de Sevilla y de su historia. Al incluir tantos detalles de interés tienes la.sensacion de trasladarte a la.época del relato. Parece que estes dentro de las.instalaciones de la hermanada y de su Iglesia. Un lujazo D. Alberto!

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