Historias y Leyendas del Barrio de Santa Cruz (Parte 1)

En este blog ya hay un artículo escrito por María Victoria León en el que hace un excelente y bien documentado itinerario por el Barrio de Santa Cruz, visitando sus plazas, calles y monumentos. Recomiendo, vivamente, su lectura

El objeto de este nuevo artículo no es efectuar un recorrido alternativo, sino establecer un recorrido por las historias y leyendas de este Barrio, ubicándolas en los lugares descritos por María Victoria, junto con fotos que ayuden a comprender las mismas.

Plaza del Triunfo

Iniciaremos el recorrido desde la Plaza del Triunfo, donde está la estatua de la Inmaculada Concepción. La historia del nombre de esta Plaza deriva del año 1755 cuando el día uno de Noviembre de 1755 se produce el terremoto de Lisboa cuyo epicentro estaba situado, según algunos autores, a 10 kilómetros en el Océano Atlántico en la vertical de la citada ciudad.

Este movimiento sísmico produjo simultáneamente un terremoto por tierra y un maremoto (Tsunami) por el mar. Dicho maremoto fue de tal intensidad que incluso alcanzó las costas de Cádiz.

De hecho, en la localidad de Chipiona (Cádiz) en la playa de la Cruz de la Mar existe una referencia en el friso inferior de la Cruz del monumento que hay a la entrada de dicha playa.

Sin embargo, por tierra, el terremoto se sintió en Sevilla en el momento en el que se estaba celebrando una misa en la Catedral en honor de la Festividad de Todos los Santos.

Esta misa se trasladó, entre el terror del momento, a la Plaza de la Inmaculada rogando por el cese del temblor. La realidad fue el temblor cesó sin grandes desastres y se consideró un "Triunfo" gracias a la fé.

Desde aquel momento la Plaza pasó a llamarse Plaza del Triunfo y a la festividad de Todos los Santos se le añadió el actual Día de los Difuntos, en homenaje a todas las personas que fallecieron como consecuencia del terremoto.

A continuación pasamos bajo el arco de entrada al Patio de Banderas, así llamado por una orla de banderas que había sobre dicho arco, aunque he leído en otro autor que en el interior de la Plaza, entre los balcones de la misma había dibujada banderas. Hoy no existen ni entre los balcones, ni sobre el arco de la entrada.

Callejón de la Judería

Pasamos a través del arco interior, accediendo al Callejón de Judería, entrada al antiguo barrio judio de la ciudad (Ver artículo de María Victoria León).

Nos pararemos un momento, una vez traspasado dicho arco y giraremos 180º para ver una de las más bonitas perspectivas que se pueden ver de la Giralda enmarcada en el arco, desde el interior del mismo. Adjuntamos una foto.

callejón de la judería barrio de Santa Cruz
Vista de la Giralda desde el Callejón de la Judería

Llegamos a una pequeña Plaza (Plaza de las Cadenas) donde se cruzan en perpendicular las calles Agua y Vida.

Muchas personas piensan que ese cruce encierra un simbolismo del Barrio de Santa Cruz: La vida sale del agua, el agua es la vida.

Nada más lejos de la realidad. El nombre de Calle Aguas es más antigua (De la época inmediata a la conquista de la ciudad) y el nombre de Calle Vida se debe a un suceso posterior del siglo XV, momento en el que se produce un nuevo hecho de la historia del Barrio.

En el año de 1391, el arcediano (Canónigo que ejerce la jurisdicción de una parte de la diócesis bajo la dirección de un Obispo) de Écija (Aunque vivía en Sevilla), Ferrán Martínez, se dedicó a predicar en contra de los judíos, predicas de acusado carácter antisemita.

Tan fuertes resultaron dichos sermones que en 1391, se produce un asalto de extremada violencia al Barrio Judío, tan violento que se destruyeron y saquearon comercios, así como se asesinó a unas 4.000 personas, según fuentes de la época.

Fue tal la violencia desatada y la gravedad de los sucesos que el Rey impuso una multa de tal calibre a Sevilla que se estuvo pagando, a plazos, durante 10 años.

Sin embargo, los judíos no olvidaron y hacia 1480, uno de ellos, persona de elevada posición en el Ayuntamiento de Sevilla, Diego Susón, monta junto con otros judíos, algunos de ellos de reconocida posición, un complot para vengar los sucesos de 1391, complot que incluso pretendían que llegara a desestabilizar el propio Estado.

Este hombre tenía una hija de gran belleza según las crónicas de la época, Susana Ben Susón a la que incluso llamaban la "fermosa hembra".

Susana era amante de un caballero de la nobleza sevillana y cuando sorprendió una conversación de su padre con el resto de conspiradores, oyó el nombre de su amante en la lista que estaban confeccionando de personas a las que asesinar.

Debatiéndose entre traicionar a su padre y a su raza o salvar a su amante, optó por esto último e informó a su amante de lo que su padre estaba preparando.

Éste informó inmediatamente a las autoridades, las cuales esperaron a que los conspiradores se reunieran en la casa de Diego Susón, momento en el que asaltaron la casa.

Aquellos conspiradores que lograron huir por una puerta trasera se salvaron y vivieron. Los que intentaron huir por la puerta principal fueron asesinados allí mismo.

Desde entonces, la calle donde estaba la puerta trasera y por la que se salvaron los que vivieron pasó a llamarse Calle Vida y la calle donde estaba la puerta principal en la que murieron los que quisieron salir por ella, pasó a llamarse Calle Muerte.

Pero esta historia no termina ahí, ya que en el testamento de Susana, a su muerte, dejó dispuesto que como castigo a la traición que había efectuado para con su raza, se la decapitara y su cabeza quedara expuesta en el dintel de la puerta de su casa para escarnio de los que pasaron por allí.

Esta cabeza estuvo expuesta hasta principios del siglo XVII, cuando el Ayuntamiento de Sevilla ordenó retirarla por entender que era demasiado macabro.

La Calle Muerte se llama actualmente Calle Susona y existe un azulejo con un dibujo de un cráneo, así como una reja en el lugar donde estuvo el cráneo con una azulejo explicativo, en lo que actualmente es el Callejón y Plaza del Agua. Adjuntamos fotos de todo ello.

Azulejo con el cráneo
Azulejo con el cráneo
Reja y placa
Reja y placa donde estuvo expuesta la cabeza

Desde esta Plaza salimos a la Calle Pimienta, donde nos encontramos con historias y leyendas a partes iguales.

El nombre de calle Pimienta le viene de una leyenda por la cual un judío pidió a su vecino cristiano unos granos de pimienta para sazonar la comida.

Éste le contestó que no tenía, pero que si creía en Dios "Dios proveería". Cuenta la leyenda que al salir el judío de su casa, al día siguiente, encontró en la misma puerta de su casa un arbusto de pimienta con los granos ya madurados.

El judío se convirtió al cristianismo y se cambió el nombre de la Calle al actual de Calle Pimienta.

Placa en la fachada de la casa donde vivió el torero

En esta misma Calle existe un azulejo que indica donde estuvo ubicada la casa del torero Currito de la Cruz, que dió nombre y protagonizó la película "Currito de la Cruz" en 1965, considerada una de las mejores películas taurinas de todos los tiempos.

La Calle Pimienta está entre las Calles Aguas y Gloria.

Si nos fijáramos en la esquina de Pimienta con Gloria, veríamos que hay un azulejo dando nombre a la calle donde aparece el siguiente texto, entre las figuras de la Virgen de los Reyes y el Cristo de Pasión:

CALLE PIMIENTA DEDICADA A DON JOSE SEBASTIAN Y BANDARAN

Placa de la calle Pimienta, esquina con C/. Gloria

En la misma Calle Pimienta, casi frente a la casa de Currito de la Cruz, hay otro azulejo en el lugar donde vivía José Sebastian y Bandarán.

¿Quien fué José Sebastian y Bandarán (1885 - 1972)?.

Este hombre fué canónigo de la Catedral de Sevilla y Capellán Real de San Fernando.

casa bandaran

Fue sacerdote en la Hermandad de Jesús Despojado y era un devoto de la Semana Santa sevillana participando activamente en su promoción y desarrollo.

Fue la persona que consiguió para la Hermandad de la Esperanza de Triana (De la que era Director Espiritual) la cesión por parte de sus dueños de lo que hoy es la Casa Hermandad y la Capilla de los Marineros, cesión conseguida a cambio de la restauración y adecuación para el culto por parte de la Hermandad.

Tras la restauración, José Sebastián y Bandarán fue quien la bendijo en 1962, fecha del traslado de la Hermandad desde su anterior ubicación a donde hoy la conocemos.

Cuando murió José Sebastian y Bandarán fue enterrado al pié del altar Mayor de la Capilla de los Marineros, en el suelo, delante del altar donde se celebra la Santa Misa.

Y durante los quince días que van desde que se monta el paso de Nuestra Señora de la Esperanza de Triana hasta su salida procesional en la noche del Viernes Santo, durante 24 horas al día y durante 15 días, el paso tiene como único costalero a un hombre que se llamó José Sebastián y Bandarán.

Volviendo por la Calle Pimienta a salir, nuevamente, a la Calle Aguas, giraremos hacia la izquierda para buscar la Plaza de Alfaro.

No obstante y antes de llegar a dicha Plaza nos encontraremos en la fachada de la que fue Casa de América una placa de bronce dedicada al escritor Washington Irving que visitó Sevilla en 1829 atraído por la cultura musulmana en Al-Andalus y que le llevó desde Sevilla hasta Granada, lo que dio lugar al libro "Cuentos de la Alhambra", en el que escribió cuentos de la época musulmana, además de ser una crónica de su viaje por Andalucía.

Cuando lleguemos al final de la Calle Aguas habremos llevado a nuestra derecha el muro de la parte exterior de las murallas que dan a los jardines del Real Alcázar de Sevilla.

Dicho muro contenía las canalizaciones que traían agua al Alcázar en época musulmana y cuando lleguemos al final de la Calle aguas y salgamos a la Plaza de Alfaro veremos a la derecha, en el muro dichas canalizaciones junto con una placa informativa.

Canalizaciones en el muro

En esta Plaza de Alfaro se encuentra la Reja del Diablo de la que ya hablamos y explicamos su historia en otro artículo de este blog ("Qué ver en Sevilla y que Verás en muy Pocos Lugares del mundo").

Plaza de Santa Cruz

Desde esta Plaza se accede a la Plaza de Santa Cruz, lugar donde estuvo situada una de las iglesias que, según crónicas de la época, era de las más monumentales y ricas de Sevilla.

Esa riqueza provocó su ruina, ya que cuando los franceses entran en Sevilla en 1810 se dedican a expoliar y saquear el patrimonio cultural y de oro y plata que encuentran en las Hermandades y en las iglesias y cuando sospechaban que podía haber sótanos o cámaras ocultas escondiendo tesoros derruían el edificio.

Y eso le pasó a la iglesia de Santa Cruz, con el penoso añadido de que al hacer tabla rasa con esta iglesia destruyeron la cripta de esta iglesia, lugar donde estaba enterrado entre otros prohombres de Sevilla Bartolomé Esteban Murillo, el gran pintor sevillano, cuyos restos se perdieron para siempre.

En conmemoración y recuerdo de esta pérdida, la Academia de Bellas Artes de Sevilla, fundada precisamente por Murillo el uno de Enero de 1660 colocó una placa en la pared de uno de los edificios de la Plaza de Santa Cruz.

Saldremos de la Plaza de Santa Cruz por la Calle Santa Teresa, calle así nombrada por la Santa de Ávila que fundó en Sevilla y en esa misma calle un convento de la Orden monástica de las Carmelitas Descalzas.

Frente a la iglesia del Convento y que hay en esta calle, se encontraba situada la casa y el taller de pintura de Murillo, como se indica en una placa que hay en la calle.

Si avanzamos por esta calle, nos encontraremos a la izquierda una salida muy estrecha de una calle (Estrecha, incluso para lo que hay en el Barrio) que es la Calle Lope de Rueda.

El Barrabás Sevillano

Justo debajo del letrero del nombre de la calle hay un pequeño azulejo con la leyenda siguiente:

"CALLE DE BARRABÁS, HASTA 1840".

Calle de Barrabás hasta 1840

Ésto da lugar a una nueva historia de este Barrio.

Se cuenta que en el siglo XVII vivía en esta calle la familia Melgarejo.

Uno de sus miembros, Fernando Ortiz de Melgarejo, era Caballero Veinticuatro en el Ayuntamiento de Sevilla (Lo que hoy sería un Concejal, pero con más poder, casi como un Diputado autonómico de la actualidad).

Este hombre era persona de vida muy disipada, pendenciero, bebedor y que frecuentaba los lupanares de la ciudad, aparte de tener como amante a la esposa de otro caballero de la ciudad .

De hecho, cuando se celebró la procesión del Corpus, este hombre apareció ante los ojos de la ciudad acompañado de dicha amante en un balcón de la calle Cuna, lo que causó un gran revuelo en la ciudad.

Tanto fué el revuelo que se produjo en la ciudad que el hecho llegó a oidos de la esposa de Fernando Ortiz de Melgarejo, la cual ni corta ni perezosa mandó envenenar a la amante.

Cuando este nuevo hecho llegó a conocimiento de Fernando Ortiz de Melgarejo asesinó, a su vez, a su esposa, y ese es el origen del nuevo nombre que el pueblo de Sevilla empezó a darle a la Calle llamándola de Barrabás por lo malvado del hombre que habitaba en la misma.

Aproximadamente un año después de estos sucesos, Fernando Ortiz de Melgarejo se encontró en las cercanías de la actual Plaza de San Pedro con el caballero esposo de la amante muerta.

Cuentan las crónicas que con la ayuda de un esclavo negro que le acompañaba, este caballero mató en duelo a Fernando Ortiz de Melgarejo, el "Barrabás" sevillano.

Plaza de los Venerables Sacerdotes

Placa de la casa de Don Juan Tenorio

Seguiremos el curso de esta Calle Lope de Rueda, enlazaremos con la Calle Reinoso, luego Calle Jamerdana y llegaremos, al fín, a la Plaza de los Venerables Sacerdotes, donde cuentan las crónicas estuvo ubicada la famosa "Hostería del Laurel", lugar en el que Zorrilla sitúa el inicio de su obra "Don Juan Tenorio" ("Cuan gritan esos malditos, más mal rayo me parta si en acabando yo esta carta no cesaren en sus gritos").

Frente al actual bar/restaurante del mismo nombre que hay en esta Plaza se encuentra un azulejo donde Zorrilla ubicó la residencia del citado Don Juan.

Plaza de Doña Elvira

A continuación subiremos por la Calle Gloria en dirección a la Plaza de Doña Elvira.

Inicialmente lo que hoy es la Plaza de Doña Elvira estaba dentro de los terrenos que el rey Fernando IIIº El Santo entregó a los judíos en recompensa a la ayuda financiera prestada por los judíos en la conquista de Sevilla.

Tras los tristes sucesos del año 1391 ya relatados cuando hemos hablado del cruce de las calles Vida y Aguas, el rey Enrique IIIº entrega esta parte del barrio al caballero Pedro López de Ayala, el cual, a su muerte, lo lega a su hija Doña Elvira.

Durante un tiempo, una parte de la Plaza fué patio de caballos, hasta que en el siglo XVI se construye el Corral de Comedias Doña Elvira que estuvo en funcionamiento hasta finales del siglo XVII.

La configuración actual se produce cuando se reconstruye todo el Barrio para la Exposición iberoamericana de 1929.

Ubicación de la casa del padre de Doña Inés
Ubicación de la casa del padre de Doña Inés

En la salida de la Calle Susona (De la que ya hemos hablado) a esta Plaza hay un pequeño azulejo recordando que allí estuvo la llamada Calle Muerte (Actual Calle Susona).

Otra curiosidad estriba en un azulejo que hay en la pared de una casa, donde estuvo el Corral de Comedias Doña Elvira situando en dicha casa el domicilio del Comendador de Calatrava D. Gonzalo de Ulloa, padre de Doña Inés.

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  1. Ana dice:

    Artículo estupendo, ¡enhorabuena! Muy ilustrativo y con muchas curiosidades que se nos pasan por alto incluso hasta a los sevillanos.

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